Esta conversación transcrita de Paul Brunton (1898 – 1981) fue grabada en casete (audio) a mediados de la década de 1970 por Anthony y Ella May Damiani durante una visita a PB en su casa en Suiza. Anthony, a quien PB se refiere como «Tony», fue el estudiante de toda la vida de PB y fundador del Centro de Estudios Filosóficos Wisdom´s Goldenrod en los Estados Unidos, y PB hizo esta grabación para los estudiantes de Anthony a petición suya.

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Paul BruntonTony me pidió que dijera algunas palabras para aquellos de ustedes que leyeron algunos de mis libros. Si estoy de acuerdo, como lo hago, es sólo con la condición de que no se me considere un gurú. Mi trabajo consiste en escribir sobre las ideas que he reunido a lo largo de toda una vida de estudio de la literaturas mundiales, en particular la Literatura Asiática y de lo que conversé con sus propios maestros. Si alguno de ustedes encuentra que algunas de estas ideas les son útiles, como ciertamente lo han sido para mí, bienvenido a ellas. Pero más allá de esta comunicación, no tengo más pretensiones y, además, no tengo discípulos. Vivo retirado y en semi-soledad.

Existe el peligro en estos estudios de que se exagere el elemento intelectual, considerándolos como una rama más del trabajo académico. Sería un error. En un intento por comprender estos libros, es importante evitar un énfasis tan incorrecto y asegurar un equilibrio adecuado. Este debe ser el equilibrio entre los intereses del corazón y los intereses de la mente. Es decir, los sentimientos deben considerarse tanto como el intelecto racional. Solo estableciendo un buen equilibrio entre los dos podrán llegar al punto en el que se pueda despertar la intuición, la intuición que los conducirá a la verdade más elevada.

Por supuesto, probablemente ya sepan a estas alturas, que otra cosa importante, la más importante, para el proceso de despertar este tipo de intuición es la práctica de la meditación. Esta práctica ha sido muy mal interpretada e, incluso en el Oriente, existen todo tipo de conceptos erróneos y supersticiones al respecto. Sin embargo, la esencia de esta es muy simple: todos ustedes son víctimas de una máquina, que continuamente está produciendo pensamientos, y han perdido el control de la máquina. La meditación es un proceso que se utiliza para recuperar ese control; y entonces, el mayor obstáculo en su camino puede ser eliminado. Estos pensamientos crean una pantalla entre ustedes y su yo interior. Y es en este yo interior donde reside la mejor parte de su yo, el yo más elevado, el Yo Superior.

Ahora bien, todos los diferentes sistemas de yoga de los que han oído hablar son principalmente mecanismos para llevar a la mente hacia la concentración y a la vez tornar esa concentración hacia adentro, de modo que puedan retirar la atención del mundo exterior y aprender a escuchar internamente. Este es el principio básico de todos los yogas. Cuando la mente está lo suficientemente quieta, entonces, y solo entonces, esta parte superior de su naturaleza puede comenzar a volverse palpable para ustedes.

Pero es necesario señalar que la meditación, ofrece mucho más al final, y requiere que den mucho más de ustedes mismos. Lo que tienen que dar es tiempo y práctica; y más que nada, paciencia. Sin paciencia, no podrán aprender a meditar. No hay un tiempo fijo para aprender, porque cada uno de nosotros es un individuo y con algunos, el ritmo será más rápido; con otros, será más lento. También es una cuestión de las circunstancias en las que se encuentren en este momento: las cuales obstaculizarán o ayudarán a su aprendizaje en la meditación. Pero la paciencia es necesaria. Muchas personas, he observado, se desaniman en sus esfuerzos iniciales, porque no ven ningún progreso cercano. Y eso es un error, darse por vencido prematuramente. Pero con paciencia, al final habrá recompensas. Parte de esa recompensa será la nueva inspiración que recibirán: inspiración para cualquier trabajo que realicen y, especialmente para aquellos de ustedes que están conectados con las artes, inspiración en temas intelectuales e inspiración para lidiar con su vida diaria. Ciertamente, para el artista, la técnica es solo una parte de su práctica. También necesita inspiración y la meditación es una de las formas de recibir inspiración.

Otro tema que se plantea constantemente es la necesidad de un gurú. Por supuesto, un instructor en cualquier tema es una ayuda para los estudiantes en ese tema. Pero el hecho es que hay pocos guías competentes en la búsqueda de la Verdad, que se hayan dado cuenta de la Verdad en sí mismos. No es difícil encontrar a quienes promovieron movimientos, fundaron sociedades, crearon organizaciones en la misma línea, pero su confiabilidad y competencia es otra cuestión. Por lo general, tienen algo que ofrecer, pero generalmente se mezcla con opiniones e intereses que podrían no ser tan deseables.

Finalmente, hay otros dos puntos. El primero es: aportar un sentido de reverencia a esta búsqueda, porque después de todo, están buscando una comunión con un Poder Superior, con algo que está por encima, más allá y trascendente de ustedes mismos. No pueden aproximarse como cuando se acercan a su profesor universitario. Hay algo sagrado y santo en torno al concepto mismo y deben tratar de despertar esa actitud. Es como entrar a una iglesia que realmente respeten.

Y el último punto, es que su mundo externo y lo que les rodea, el mundo de otras personas, no están muy interesados en esta línea que han tomado y podrían incluso ser hostiles a esta vía. Ellos podrían tratar de desanimarles o de oponerse a ustedes. Esto es comprensible. Su historia pasada los ha convertido en lo que son, al igual que la historia pasada de ustedes los ha convertido en los buscadores que son. Por lo tanto, sugiero que no intenten hacer de su búsqueda de la Verdad un asunto conspicuo. Después de todo, es algo que realmente no preocupa a los demás, excepto sus consecuencias indirectas. Solo les concierne a ustedes y a su Yo Superior. Así que no hagan demostraciones de esto, no hagan ruido acerca de ello, ninguna mención. Guárdenlo para ustedes mismos. Sólo cuando alguien tiene grandes dudas y está iniciando la búsqueda, y si se acerca a ustedes, entonces pueden discutir el asunto de manera prolífera. Y, sin embargo, no deberían discutirlo más de lo necesario.

Las últimas palabras de Buda antes de morir fueron: «sed una lámpara para vosotros mismos». También dijo [indescifrable].

Bueno, adiós y que tengan paz y tranquilidad, las que ya residen en lo profundo de ustedes, cubiertas por su ego y sus pensamientos. Hagan que eso se revele ante ustedes.

Paz, paz, paz …