¿Cuál es el sendero breve?
El sendero largo como preparación
El sendero largo como limitación

¿Cuál es el Sendero Breve?

El Sendero Breve ofrece la forma más rápida de alcanzar las bendiciones del gozo, la verdad y la fuerza espirituales. Por lo tanto, mientras estas cosas estén presentes en el Yo Superior y mientras el Yo Superior esté presente en todos nosotros, cada uno puede reclamarlas como propias, afirmando nuestra verdadera identidad. Este simple acto requiere que se dé la vuelta y se desprenda de su dependencia del yo personal, mirando a la Fuente primordial de donde provienen el ser real y su vida real, a su verdadera providencia y su felicidad. Haciendo caso omiso de todas las ideas contrarias que el mundo exterior impone cuando reza «sin cesar» a esta fuente primordial, de todas las ideas contrarias que el mundo exterior se impone a sí mismo, de las emociones y deseos del ego que le dicen respetarlas, son despreciadas por él. De esta manera, permanece enfocado internamente. En él hasta que pueda sentir sus cualidades liberadoras y expandirse hacia sus radiantes glorias.

¿Cuál es la clave del Sendero Breve? Ella es triple. Primero, deja de buscar al Yo Superior una vez que te siga a donde quiera que vayas. En segundo lugar, cree en su Presencia, contigo y dentro de ti. En tercer lugar, sigue intentando comprender su verdad hasta que puedas abandonar los pensamientos sobre el Yo Superior. No puedes adquirir lo que ya te pertenece. Así que suelta esta falsa idea del ego y afirma tu ser real.

La otra parte de esta respuesta es que el Yo Superior siempre está presente en el aquí y ahora, como el yo más íntimo y verdadero del ser humano. Su tiempo no tiene principio ni fin. Su consciencia no tiene que desarrollarse como algo nuevo, pero su concientización personal comienza en el tiempo y tiene que desarrollarse como una nueva meta. La presencia eterna del Yo Superior significa que cualquiera puede alcanzarlo en el aquí y ahora. Internamente, no hay necesidad física, para nadie, de viajar a ningún lado,  o tener que esperar años para que eso suceda. Cualquiera que preste atención cuidadosa y honestamente a esta premisa puede obtener repentina y fácilmente el primer paso del insight o flash de un relámpago que proporciona una vislumbre  de la realidad, en cualquier momento. A través de este destello, la persona se eleva a una nueva dimensión del ser. Aquí la dificultad será mantener la nueva percepción adquirida, porque los viejos hábitos, de formas erróneas de pensar, se reafirmarán rápidamente y la dominarán lo suficiente como para empujarla a un segundo plano. Es por eso que se necesita la introspección repetitiva, el estudio reflexivo y la meditación mística para debilitar estos viejos hábitos y generar una fuerza interior que mantendrá firmemente esa visión profunda contra estos intrusos agresivos de su propio pasado.

El Yo Superior no es una meta por alcanzar, sino una realización de lo que ya es. Es la posesión inalienable de todos los seres conscientes, no solo de unos pocos. No se necesita ningún esfuerzo para alcanzar el Yo Superior, pero se necesita todo esfuerzo para deshacerse de los muchos obstáculos en su reconocimiento. Nosotros o podemos asegurarlo; él cuida de nosotros. Por lo tanto, el último paso de esta búsqueda es un paso sin esfuerzo. Somos conducidos de la mano, como niños ante su resplandeciente presencia. Nuestros agotados esfuerzos llegan a un abrupto final. Nuestros labios se cierran sin palabras.

“Quédate quieto y reconoce que yo soy Dios”. Esta es la clave del enigma de la verdad, ya que resume la totalidad del Sendero Breve. La revelación final es paradójica: esto es «no hacer». Es más precisamente un “dejarse”, una no interferencia de tu voluntad egoísta, un silenciamiento de toda agitación y esfuerzo mental.

¡El Sendero Breve es el sendero real! Todo lo demás es una mera preparación de nuestros vehículos, ya que, en el Sendero Breve, uno ya no tiene que orientar la meditación hacia los fracasos y luchas del yo personal, enfocándose así, solo en el Yo Superior – su presencia y fuerza. Solo por la Gracia del Yo Superior y por la práctica de esta meditación enfocada en él, se produce la consciencia Verdadera, Benevolente y Pacífica de lo Real y la persona atrae su visita.

El Sendero Breve utiliza: (a) la reflexión: el estudio metafísico de la Naturaleza de la Realidad; (b) la práctica: el recordatorio constante de la Realidad durante la vida cotidiana del mundo; (c) meditación: en la quietud, entrégate a la idea de la Realidad. Notarás que en estas tres actividades no hay ninguna referencia al ego personal. En el Sendero Breve no hay pensamientos, recuerdos o reflexiones sobre uno mismo, como en el Sendero Largo.

Esta idea de que tenemos que esperar y esperar mientras salimos lentamente de la esclavitud a la libertad, de la ignorancia al conocimiento, de las limitaciones actuales a una futura unión con lo Divino, solo es cierta si la dejamos ser. Sin embargo, no tiene por qué ser así. Podemos cambiar nuestra identificación del ego al Yo Superior. A través de nuestra forma habitual de pensar, nuestras reacciones y actitudes diarias, nuestra respuesta a los acontecimientos y al mundo. Nuestro pensamiento nos ha llevado a este estado insatisfactorio, pero podemos revertir nuestra forma de pensar para salir de ese estado. En el incesante recordar lo que realmente somos, en el aquí y ahora, en este mismo momento, nos liberamos. ¿Por qué esperar lo que ya es?

La idea de que tenemos que esperar la liberación del ego y la iluminación del Yo Superior, evolucionando a través de un largo tiempo y muchas reencarnaciones, solo es correcta si continuamos hipnotizados por esta idea. Sin embargo, esta idea es falsa si asumimos esta realidad en lugar de la apariencia: somos tan divinos ahora como siempre lo seremos, pero debemos despertar de la ilusión y ver esta verdad.

En el Sendero Largo uno se identifica con el ego personal, aunque es la parte más superior del ego, mientras que en el Sendero Breve uno es solo el observador del ego. Esto se muestra claramente en sus actitudes. “¿Qué tengo que ver con mi pasado personal? Ella se cuestiona a sí misma en el segundo camino. “Esto pertenece a un yo muerto, que ahora es rechazado y con el que me niego a identificarme. «

En las primeras etapas de la iluminación, el aspirante se siente abrumado por el descubrimiento de que Dios está dentro de él. Mueve sus sentimientos más intensos y despierta sus pensamientos más profundos. Aunque no lo sepa, estos mismos sentimientos y pensamientos siguen siendo parte de su ego, aunque es la parte más elevada de él. Por lo tanto, todavía separa su ser en dos: el yo y el Yo Superior. Solo en las etapas posteriores descubre que Dios no está solo dentro de sí mismo, sino que es él mismo.

El reconocimiento es una característica destacada del Sendero Breve. El Yo Superior está siempre presente, pero solo aquellos que están en el Sendero Breve reconocen y piensan de acuerdo con esta verdad. El mundo siempre está con nosotros, pero solo aquellos  que están en el Sendero Breve reconocen el milagro que es. Es en momentos de exaltación, elevación, reverencia o satisfacción, derivados de la música, el arte, la poesía, el paisaje o de otro tipo, que miles de personas han tenido la Vislumbre, pero solo aquellos que están en el Sendero Breve lo reconocen por lo que realmente él es.

Así comienza el Sendero Breve. Hace la vida mucho más placentera porque se supone que debes dar un giro de 180 grados. Dejando atrás tu pasado, mirando primero el lado brillante y soleado de tu vida espiritual. A menudo surge una vislumbre que te inicia en el Sendero Breve y te muestra lo que debes hacer. Obtienes nuevos ejercicios o no tienes ningún ejercicio. Ves las cosas que antes sentías que te faltaban, cuando solo veías tu lado oscuro. Los ejercicios pueden ser elegidos por el buscador o el gurú. Todos deben encontrar el suyo, pero todos son brillantes, alegres y constructivos.

Se trata de desviar la atención, durante este breve período, del ego y fijarla amorosamente en el Yo Superior. Mientras el pensamiento habita solamente en el ego y acerca del ego, se mantiene prisionero, retenido por las limitaciones del pequeño yo, confinado al entorno limitado de cuestiones, intereses y problemas personales. La solución está en la transferencia de atención, pero el cambio necesita una fuerza motivadora, esto es un empujón. La solución proviene de la combinación de amor y fe: amor, aspiración, anhelo por el Yo Superior y fe en su presencia eterna y viva dentro de ti.

Debido a que el Sendero Breve es un intento de retirarse de la sombra del ego y colocarse a la luz del sol del Yo Superior, esto debe ir acompañado del cultivo deliberado de una actitud alegre. Debido a que esto es en gran medida un retiro de las disciplinas del Sendero Largo, también debe ir acompañado de un sentido de libertad. De ahí que su expresión facial adecuada sea la sonrisa radiante. Su devoto debe buscar la belleza y buscar estar constantemente en armonía: en la Naturaleza, en el arte, en el mundo y en sí mismo.

Una persona debe mantener continuamente el pensamiento enfocado en su propia meta,  delante de sí, dando la consciencia mental como su ocupación principal, la meditación en el Yo Superior como su principal actividad. Esta es la base del Sendero Breve y es por eso que, antes de que pueda esperar tener éxito, primero debe establecerse en el Sendero Largo, con la tarea de ganar algún control sobre sus pensamientos.

La mayoría de las personas que han comenzado el sendero breve, por lo general, han vislumbrado al Yo Superior, porque de lo contrario, tendrían dificultades para comprender qué es el sendero breve. El sendero largo, a través de sus estudios y prácticas, es el período de preparación para la búsqueda avanzada. Se llama el sendero largo porque hay mucho trabajo por hacer y también hay mucho desenvolvimiento emocional y de carácter por realizar. Después de cierto grado en esta preparación, los aspirantes entran en el sendero breve para completar este trabajo. Esto lleva comparativamente menos tiempo y termina repentinamente porque el sendero breve tiene la posibilidad de ofrecer una auto iluminación completa en cualquier momento. Lo que están tratando de hacer en el sendero largo continúa por sí solo desde el momento en que han entrado por completo en el sendero breve. En el sendero largo, las personas se preocupan por el ego personal y, como resultado, ponen su atención en los pensamientos negativos. En el sendero breve, se niegan a aceptar estas negatividades y, en cambio, miran al Yo Superior. De esa forma, los conflictos desaparecerán. Este cambio de actitud se llama «vaciar» los pensamientos negativos. En el momento en que surgen tales ideas y sentimientos negativos, en lugar de usar el método del sendero largo, enfocándose en el tipo de pensamiento opuesto, como la calma en lugar de la ira, el sendero breve simplemente deja caer la idea negativa en el Vacío, la Nada y olvidarse de aquello. Ahora, tal cambio solo se puede lograr si se hace rápida y firmemente y si se vuelve hacia el Yo Superior. El recuerdo constante del Yo Superior debe practicarse a lo largo del sendero breve. El sendero largo trabaja en el ego, pero el sendero breve usa el resultado de ese trabajo, que los preparó para estar en comunión con el Yo Superior y volverse receptivos a su presencia, que incluye la gracia del Yo Superior. Para comprender el sendero breve, puede ser útil compararlo con el sendero largo, que consiste en una serie de ejercicios y esfuerzos que desarrollan gradualmente la concentración, el carácter y el conocimiento. Sin embargo, el sendero largo no conduce a la meta. En el sendero largo, a menudo mides tu propio progreso. Es un sendero sin fin porque siempre habrá nuevas circunstancias que traen nuevas tentaciones y pruebas, que confrontan al aspirante con nuevos desafíos. No importa cuán espiritual se vuelva el ego, no entra en la luz más blanca, simplemente permanece en la luz gris. En el largo sendero debes lidiar con la interferencia de los impulsos que surgen del yo inferior y su negatividad que provienen del entorno circundante. Sin embargo, los esfuerzos del sendero largo finalmente invocarán la gracia, lo que abre la perspectiva del sendero breve.

El sendero breve no es un ejercicio, sino un punto de vista interior para invocar, un estado de consciencia, donde uno se acerca, o donde se encuentra la paz en el Yo Superior. Sin embargo, hay dos ejercicios que pueden ayudar a guiarnos por el sendero breve, pero son bastante diferentes de los ejercicios del sendero largo. El sendero breve toma menos tiempo porque el aspirante se dirige directamente a la meta. El sendero breve significa que comienzas a recordar y vivir en la delgada atmósfera del Yo Superior en lugar de preocuparte por el ego, midiendo tu desarrollo espiritual. Aprendes a confiar cada vez más en su Poder Superior. En el sendero breve ignoras la negatividad y haces un giro de 180 grados desde el ego hacia el Yo Superior. Las visitas del Yo Superior se anuncian a través de un sentimiento devocional, pero también a través de la acción y el pensamiento intuitivo. A menudo, los dos senderos se pueden tomar simultáneamente, pero no necesariamente por igual.

A menudo, el aspirante no está listo para comenzar estos dos ejercicios hasta que haya experimentado una o varias vislumbres del Yo Superior.

El «ejercicio de la remembranza» consiste en tratar de recordar la vislumbre del Yo Superior, no solo durante ciertos períodos de meditación, sino también, en todo momento de la vida diaria, al igual que una madre que ha perdido a su hijo no puede dejar de pensar en él, independientemente de lo que está haciendo en la vida exterior; o como un amante que constantemente mantiene viva la imagen del amado en el fondo de su mente. Así, mantienes viva la memoria del Yo Superior durante este ejercicio y dejas que brille en el fondo mientras realizas tu trabajo diario. Sin embargo, no se debe perder la esencia del ejercicio; no debería ser algo mecánico y frío. Más adelante puede llegar el momento en que recordar ya no será un ejercicio, consciente y deliberadamente deseado. Pasará por sí mismo a un estado de ser que puede mantenerse sin la ayuda de la voluntad del ego.

El recuerdo del Yo Superior es una preparación necesaria para el segundo ejercicio, en el que inmediatamente intentas identificarte con el Yo Superior. Al igual que un actor que se identifica con el papel que desempeña en el escenario, actúas, piensas y vives durante la vida diaria “como si” fueras el Yo Superior. Este ejercicio no es meramente intelectual, también incluye sentimientos y acción intuitiva. Es un acto de imaginación creativa, en el que a medida que te identificas plenamente con el papel del Yo Superior, haces posible que Su gracia entre cada vez más en tu vida.

Una vez que nos damos cuenta de esta verdad, la venda cae de nuestros ojos. Dejamos ir al apego en la creencia errónea de limitación. Nos negamos a prestar atención a esta falsa idea de que hay un alto estatus que alcanzar en un futuro lejano. Estamos decididos a que el Sí mismo se reconozca a sí mismo, ahora. ¿Esperar para que? Apilemos todos nuestros pensamientos acerca de la Realidad y sujetándoles como si estuvieran colgando de una grapa; ella no se nos escapará y los pensamientos se disolverán y desvanecerán en el aire, dejándonos solos con la belleza y la sublimación del Yo.

En este momento, en el aquí y ahora, dejando atrás el pasado y el futuro, buscando la consciencia pura en sí misma y no las identificaciones que se confunden con ella, de las que finalmente tendrá que liberarse – en este momento, El ser humano podrá afirmar su verdadero yo y asegurarse de su verdadera iluminación, sin ninguna mención del tiempo futuro.

¡Aquí está la objeción! ¿Por qué buscar al Yo Superior, si ya somos? Sí, es por esta razón que llega un momento en que la búsqueda intencional y deliberada del Yo Superior tiene que ser abandonada. Paradójicamente, muchas veces el buscador, siempre que tiene una Vislumbre, abandona la búsqueda, porque en esos momentos sabe que es, siempre fue y siempre será lo Real; no hay nada nuevo que adquirir o buscar. ¿Quién debería recibir qué? Sin embargo, el hecho es que después de cada Vislumbre, las viejas tendencias de pensamiento crecen y dominan la mente, lo que hace que pierda la introspección y la vuelva a poner en la búsqueda. Mientras esto sucede, debe continuar con la búsqueda, con la diferencia de que ahora ya no busca a ciegas, como solía hacerlo, en lo que creía que era un ego tratando de convertirse en el Yo Superior; tratando de alcanzar una nueva realización temporal a través de etapas evolutivas. ¡No! El buscador, a través de la comprensión del Sendero Breve, busca conscientemente, no queriendo vivir otra experiencia, ya que querer y experimentar lo desvían del Yo esencial. Él piensa y actúa como si fuera ese Yo superior, que le trae de regreso a Él. Es la liberación del pensamiento atrapado en el tiempo, la realización de un hecho atemporal.

A medida que el ser humano avanza hacia la idea de dejar ir los resultados y las posesiones, inevitablemente tendrá que progresar hacia la idea de estar desapegado de la preocupación por su propio desarrollo espiritual. Si está dispuesto a renunciar al ego, también tendrá que renunciar a sus intentos de mejorarlo. Esto se aplica tanto a su carácter como a sus ideas.

Algo que debe quedar grabado firmemente en la mente del estudiante sobre el Sendero Breve es que su éxito depende de la cantidad de amor que el ser humano ponga en su meta. Si alguna vez ha tenido momentos de Vislumbre del Yo Superior y se ha enamorado de Él más que de cualquier otra cosa, el estudiante podrá cumplir con el requisito básico de todas las técnicas del Sendero Breve, pero sin la entrega total del corazón, seguramente fallará.

Cuando un ser humano clama conscientemente para la unión con el Yo Superior, inconscientemente acepta la condición que proviene de él, que es entregarse totalmente al Yo Superior. Por lo tanto, la persona, cuando está ansiosa por vivir feliz para siempre con el objeto deseado, y ese objeto es retirado repentinamente de ella y su deseo es frustrado, no debe quejarse. Fue tomado en serio. Debido a que había otro amor entre ella y el Yo Superior, la obstrucción tuvo que ser removida para que la unión tuviera que ser perfeccionada; tuvo que sacrificar uno para poseer el otro. Su grado de apego al amor menor fue demostrado por el grado de su sufrimiento cuando fue retirado; aceptando ese sufrimiento como instructor, sin resentimiento, será conducido por el camino de la verdadera alegría.

San Juan de la Cruz dio el siguiente consejo: “Entra en tu corazón y trabaja en la presencia de Dios, que siempre está ahí para ayudarte. Fija tu amorosa atención en Él, sin ningún deseo de sentir u oír nada de Dios. ”¿Se le podría pedir a un principiante que aplique tales palabras? Es probable que solo una persona en una etapa más avanzada responda a ellas; o, aquellas personas a las que se les ha hablado del Sendero Breve y han estudiado su naturaleza y han tratado de encajarlo en su trabajo interior, ya sean principiantes o expertos, también pueden ponerlos en práctica.

Mientras presta plena atención al Yo Superior, o su recuerdo, o sus diversos aspectos, o la idea de él, el buscador se olvida de sí mismo. Esto hace posible trascender el ego. Y es por eso que se debe tomar el Sendero Breve si el trabajo preparatorio para el otro Sendero está a punto de completarse.

El ser humano que piensa en sí mismo en lugar de pensar en el Yo Superior, cuando está practicando el ejercicio del Sendero Breve, es incapaz de olvidar su pequeño ego, es un traidor a ese Sendero.

Esta es la maravilla del Sendero Breve, que nos enseña a rechazar de inmediato todo pensamiento que nos lleve a identificarnos con el yo débil e indigno. Esta es la alegría del Sendero Breve, que nos insta a aceptar y preservar solo aquellos pensamientos que nos identifican directamente con el Yo Superior divino y fuerte, o con aquellos que reflejan su bondad y sabiduría.

Si cada ataque de fuerza contraria, cada tentación que seduce a una debilidad, se enfrenta instantáneamente con una actitud del Sendero Breve, el buscador tendrá una oportunidad infinitamente mayor de superarles. La clave es recordar al Yo Superior y entregarle la lucha a ÉL. Entonces, lo que el buscador no puede lograr por sí mismo, lo logrará fácilmente a través del poder superior.

En el Sendero Breve, en lugar de atacar al yo inferior, se eleva a la presencia del Más Alto. El mal que hay en él puede entonces disiparse por sí solo.

Este es el concepto que gobierna al Sendero Breve: que el buscador está en la Quietud, del ser central todo el tiempo, lo sepa o no el buscador; que el buscador nunca lo ha dejado y nunca puede dejarlo. Y esto es así, incluso en una vida de fracaso y desesperación.

Cuanto más practica la identificación con el Ahora intemporal (y no con el pasajero «ahora»), más trabaja por la verdadera libertad de las pasiones afligidas y los apegos que lo arrastran. Este es el Sendero Breve, quizás el más heroico, pero al final mucho más bonito que el Sendero Largo.

¿Por qué el Sendero Breve es mejor que el Largo para obtener Gracia? La razón no es solo que el Sendero Breve, no está ocupado con el ego, sino que también mantiene continuamente el recuerdo del Yo Superior. Lo hace con un corazón que se entrega y está abierto a recibir amor. El buscador piensa en el Yo Superior a lo largo del día. Por lo tanto, no solo se acerca a la fuente de la cual se irradia la gracia perpetuamente, sino que también la invita repetidamente a través de cada recuerdo amoroso.

Es posible que el ser humano caiga en la creencia errónea de que habiéndose liberado de los deberes y fatigas del Sendero Largo, no tiene nada más que hacer que entregarse a un sueño inerte y un optimismo perezoso. No, ha asumido nuevos deberes y otros trabajos, aunque sean de otro tipo. Tiene que aprender el verdadero significado de “rezar sin cesar”, así como su práctica. Tiene que meditar veinte veces al día, incluso si cada sesión no dura más de uno o dos minutos. Tiene que recordarse a sí mismo, de su divinidad esencial, cien veces al día. Todo esto requiere un trabajo incesante y un esfuerzo decidido para ejercitar la energía y el celo.

Las actitudes de reverencia, incluso las de admiración, devoción y adoración, no deben eliminarse solo porque está practicando el Sendero Breve. El Sendero Breve sigue siendo una técnica a pesar de que encarna la premisa de la no dualidad.

La mayoría de las enseñanzas del Sendero Breve carecen de cosmogonía. Evitan el hecho de que Dios está, y debe estar, presente en el plano de manifestación que se expresa en todo el universo. ¿Por qué?

El Sendero Breve es, en esencia, la práctica incesante de estar siempre recordando el permanecer en la Quietud, porque eso es lo que realmente es en su ser más profundo y donde se encuentra con la Mente del Mundo.

Dios está en tu propio ser. Conocerlo como algo aparte o distante en el tiempo y la distancia o como un objeto exterior y separado de tí mismo – este no es el Camino – imposible. Jesús reveló el secreto: Él está dentro de ti.

Aferrarse a un gurú, un avatar, una religión, una creencia, simplemente significa ver las estrellas. Poner nuestra fe en el Ser Infinito y en su presencia dentro del corazón es ver el cielo mismo en su vasta inmensidad. Las estrellas van y vienen, se desintegrarán y desaparecerán, pero el cielo permanece.

Cuando todos los pensamientos del ser humano se juntan, ese conjunto constituye su ego. Entregándolos a la Quietud, abandona su ego y se niega a sí mismo, como dice Jesús.

Para recibir ayuda, el devoto del Sendero Breve debe poseer una fe ilimitada en el poder del Yo Superior, es decir, fe en su existencia y en la eficacia de su Gracia.

Debes invocar para tí mismo un nuevo poder, y un poder superior, la Gracia. Necesitas de su ayuda. Porque el ego no renunciará voluntariamente a su soberanía, por mucho que te preocupes por los asuntos espirituales e incluso tu crecimiento espiritual.

No es por la voluntad de su propio ego que podrá tomar posesión de esta joya, sino solo por la Gracia, reemplazando esa otra Consciencia por la consciencia de su ego.

No se encuentra en el poder del ser humano ganar más que una vislumbre de esta vida divina. Si ha de establecerse firme y duramente en él, entonces el descenso de la gracia es absolutamente necesario. Los métodos artificiales nunca harán que eso suceda. Los ritos, los sacrificios y las artes mágicas, la lluvia de ideas con Zen Koans o la lectura de los últimos libros, nunca traerán esa vislumbre.

El aspirante espiritual promedio es excesivamente egocéntrico. Esto se debe a que está tan preocupado por su propio desarrollo, su propia auto corrección y sus propias necesidades espirituales que tiende a olvidar una verdad de vital importancia. Esta verdad, que es la última batalla que se librará en la Búsqueda, la batalla que finalmente y por completo conduce al ego bajo el mando del Yo Superior, se refleja en menor medida en las batallas anteriores de la Búsqueda. Esta batalla nunca puede ser ganada por el aspirante mismo, por la simple y suficiente razón de que el ego no está dispuesto a suicidarse, o de outra forma, el ego es incapaz de elevarse a un plano de no existencia. La victoria final solo podrá llegar por la concesión de la Gracia del Yo Superior, que es el único que puede realizar este aparente milagro. Para atraer esta Gracia, el buscador necesita alejarse de su egocentrismo, hacia su opuesto total: la preocupación por el Yo Superior. Solo debe pensar en lo Divino, el infinito y la eternidad del Poder Superior y por un tiempo olvidarse por completo de su desarrollo personal.

Cuanto más se acerca al Yo Superior, más activamente puede trabajar la Gracia en él. La razón de que esto suceda está en la naturaleza misma de la Gracia, ya que no es más que una fuerza benigna que emana del Yo Superior. Siempre está ahí, pero el reino de la naturaleza animal y el ego le impide entrar en su consciencia. Cuando este dominio está lo suficientemente roto, la Gracia entra en juego cada vez más a menudo, a través de Vislumbres y de otras formas.

Cuando cambia su centro de interés del ego a la Quietud, su vida comienza a manejarse sola. Los eventos que le conciernen surgen sin que él haga nada en absoluto.

El Sendero Breve hace posibles los milagros porque los conduce a través de la puerta de lo atemporal, sin futuro, sin pasado, Ahora.

Una aspiración que no es solo un deseo vago ocasional, sino un anhelo constante, firme y ansia intensa estabelecida por el Yo Superior, es un requisito básico. Tal aspiración significa tener hambre de la consciencia del Yo Superior, sed de experimentar el Yo Superior, el llamado a la unión con el Yo Superior. Es un poder real que nos eleva, que nos ayuda a soltar el ego más rápidamente y que atrae a la Gracia. La aspiración tendrá estos efectos deseables en la misma proporción en que sea sentida intensamente y si no se mezcla con otros deseos personales.

Si no está obteniendo ningún resultado, ningún cambio externo, es porque no está practicando. Depende del pequeño ego débil. Cultive incesantemente la idea que proporciona el Yo Superior y colóquese en dependencia de su Poder Superior. Pero no intente hacer esto hasta que haya estudiado y aprendido las lecciones de las circunstancias existentes.

Si está dispuesto a buscarlas, encontrará las obras ocultas del ego en los rincones más inverosímiles, incluso dentro de sus aspiraciones espirituales más elevadas. El ego no está dispuesto a morir e incluso da la bienvenida a esta gran fricción dentro de su alcance, si esa es su única forma de escapar de la muerte. Dado que el ego es necesariamente el elemento activo en estos intentos de superación personal, estará en una mejor posición para asegurar que puedan terminar en una victoria aparente, pero que no es la real. La segunda victoria solo se puede lograr mediante la confrontación directa y la matanza del ego, bajo la inspiración de la Gracia. Esto es muy diferente a enfrentar y masacrar cualquiera de sus muy variadas expresiones de debilidades y fracasos. De ninguna manera son lo mismo. Estas expresiones son las ramas, pero el ego es la raíz. Por tanto, cuando el aspirante se cansa de esta interminable batalla del Sendero Largo con su naturaleza inferior, que se puede ganar en una expresión solamente para aparecer en una nueva, se agota por los auto engaños en los más placenteros logros imaginados del Sendero Breve. Entonces estará listo para probar el último y único recurso. Aquí, finalmente, llega al ego mismo, abandonándolo por completo, en lugar de preocuparse por sus innumerables disfraces, que pueden ser feos como la envidia o atractivos como la virtud.

La naturaleza no puede apresurarse. El florecimiento de una flor tiene lugar a su debido tiempo. Si el Sendero Breve produce resultados inmediatos o rápidos para algunos aspirantes, es solo porque son personas de mayor desarrollo. Ya han completado su aprendizaje en el Sendero Largo, ya sea en esta vida o en vidas pasadas.

Piense más profundamente de lo que las masas convencionales de seguidores de gurú se atreven, y encontrará que, al final, solo hay un Maestro para cada ser humano, su propio Yo Superior; que todos los demás gurús externos son solo canales que Él usa. “Es Él quien vive dentro de nosotros y quien habla a través de la voz del gurú externo”, declara un texto tibetano. ¿Por qué no ir directamente a la fuente?

El hombre del Sendero Breve no debe depender de autoridades, escrituras, normas, regulaciones, organizaciones, gurús u obras. Su historia pasada puede imponerle externamente tal asociación, pero internamente buscará liberarse de ella. Porque su objetivo final es llegar a un punto en el que ningún intérprete, médium o transmisor se interponga entre él y el Yo Superior.

El Yo Superior toma los pensamientos del buscador acerca del Yo Superior, por limitados y remotos que sean, y los guía cada vez más cerca de su propio y elevado nivel. Tal pensamiento iluminado no es lo mismo que el pensamiento ordinario. Su alta calidad y profundidad mística son inmensamente superiores. Pero cuando sus pensamientos no pueden ir más lejos, la Gracia del Yo Superior le toca y le silencia. En ese momento lo sabe.

El Sendero Breve ofrece un despliegue más rápido de consciencia intuitiva. No está tan limitado por el tiempo como el Sendero Largo. Tiene la intención de identificar al ser humano ahora con su yo superior.

¿Por qué crear frustraciones innecesarias a partir de una actitud demasiado ansiosa por medio de una actividad espiritual excesiva? Incluso ahora está en manos del Yo Superior y si la aspiración fundamental está presente, su desarrollo continuará sin que tenga que estar ansioso por ello. Libérese de la carga. No se convierta en víctima de demasiadas sugerencias obtenidas al leer demasiada literatura espiritual, creando así una concepción artificial de la iluminación. Asimismo, demasiada lectura de literatura médica por parte de un profano puede convertirlo en víctima de tendencias hipocondríacas. No se conforme con la espiritualidad auto consciente, que proviene del crecimiento forzado y del ascetismo antinatural severo, o de observar con egocentrismo su progreso personal. Ésta es una espiritualidad mejor y verdadera, que es natural, tan natural como despertar del sueño; que no es forzado, porque no es el resultado de seguir una técnica y prácticas de ejercicio; que está inconsciente y que crece, floreciendo como una flor; que se siente atraída por la belleza, la calidez y la paz del yo superior.

El período de esfuerzo activo ha llegado a su fin; ahora el período que sigue es el de la espera pasiva. Sin ninguna acción de su parte y sin ningún movimiento mental propio, la Gracia lo lleva a la siguiente etapa superior y milagrosamente lo coloca allí donde siempre ha querido estar. Denota la ausencia de esfuerzo propio en esta etapa, así como toda la tarea que es retirada de las manos.

En sus etapas avanzadas, el Sendero Breve definitivamente no es un camino en absoluto. Tiene toda la libertad del aire y del mar.

El Sendero Largo: Como Preparación

SI LA GRACIA del Yo Superior es  tomar en cuenta al ser humano, ninguna parte de su ego debería resistir. Por eso es necesaria la preparación para este evento, un proceso de despojo de todo lo que seguramente instigará tal resistencia. En otras palabras, la actividad del Sendero Largo es necesaria para una marcha exitosa en el Sendero Breve.

Sería maravilloso si todos en todas partes pudieran entrar tan fácilmente en el reino de los cielos y de igual manera permanecer allí para siempre. Sin embargo, desafortunadamente, los hechos de la naturaleza humana lo prohíben. La gente necesita enseñanza, entrenamiento, purificación, disciplina y preparación antes de poder hacerlo. Y el viaje necesario lleva el tiempo de una vida, un trabajo muy necesario y variado. Por eso se necesita el Sendero Largo.

La “purificación” que el estudiante debe buscar a través del Sendero Largo no es del tipo limitada e intolerante, que a menudo recibe ese nombre. No es en absoluto una mera negación rigurosa del instinto sexual. Es una limpieza de la consciencia, su vida mental, su vida emocional e incluso su condición física. Su objetivo es preparar su consciencia para que pueda recibir la verdad sin desviarla, deformarla o bloquearla. Inevitablemente, el trabajo más importante y siempre más duro en esta dirección será la eliminación de la tiranía del ego.

Todo pensamiento negativo y todo deseo inferior es un obstáculo para la realización de una consciencia superior. Por eso es necesario el trabajo del Sendero Largo, ya que está diseñado para eliminar todos estos obstáculos. ¿Cómo puede alguien invitar a esa Consciencia a habitar dentro de un cuerpo esclavizado por la lujuria o dentro de una mente oscurecida por el odio?

Aunque la posibilidad de descubrir y ser consciente del Yo Superior y la posibilidad de establecerse en él siempre ha estado presente en todo ser humano y en todo momento, su probabilidad no lo está. Porque tiene que desarrollar el equipo para madurar su parte animal, a través de la experiencia acumulada por el hombre, hasta ese estado completo de unión total con su ser más elevado. El primitivo puede obtener una vislumbre y hacerlo, pero esto es solo un comienzo, no un final. La enseñanza preferida por los metafísicos indios de que venimos de Dios y regresaremos a Dios es una simplificación excesiva, que a menudo conduce a malentendidos. Entonces, toda esta larga peregrinación con sus sufrimientos se convierte en una inútil pérdida de tiempo y un estúpido consumo de energía, si no de nuestra parte, entonces de Dios. Es como golpearse la cabeza contra una pared para experimentar el alivio que sigue cuando termina la acción. En ausencia de una cosmogonía, los defensores de esta enseñanza se ven obligados a justificar el propósito de todo este vasto universo como un sin propósito, utilizando el término maya, uno de cuyos dos significados es “misterio”. ”El Ser Infinito, cuya Consciencia y Poder está más allá de la historia del universo, puede que él mismo no tenga historia. Porque está más allá del tiempo, la evolución, el cambio, el desarrollo, puede que no tenga un propósito que sea lucrativo para sí mismo, no puede ser el objeto del pensamiento humano, de forma correcta, porque trasciende completamente las limitaciones de tal pensamiento. Sin embargo, todo esto no quiere decir que la actividad de la Mente Universal no tenga sentido, sea ideal e infructuosa. Es precisamente lo contrario.

Los estudiantes que finalmente llegaran a la filosofia por medio de la filosofía Advaita Vedanta de la India, traen consigo la creencia de que el alma divina, habiendo perdido de alguna manera su consciencia, ahora está nuevamente tratando de volverse consciente de sí misma. Asumen que el origen y el fin del ego están en el mismo nivel, divino, y por lo tanto, a menudo se preguntan por qué uno debe seguir adelante en un viaje tan largo e innecesario. Este tema está mal entendido. No es el ego en sí mismo, que nunca fue conscientemente divino, sino de su fuente, el Yo Superior. El carácter divino del ego se encuentra en su ser esencial pero escondido; pero él nunca supo eso. El propósito de la experiencia adquirida (el proceso evolutivo) es precisamente traer al ego a tal consciencia. El ego viene de un nacimiento lento de la inconsciencia total a la consciencia limitada y luego llega al reconocimiento y la unión con su fuente infinita. Fuente aquello, de donde emanó, que permanece intacta y no afectada, un conocimiento eterno y un testimonio sereno. El propósito de esta evolución es el propio desarrollo del ego. Cuando la Búsqueda es alcanzada, el Yo Superior revela su presencia, inicialmente de manera irregular e intermitente, pero luego el juego de las escondidas termina en una unión amorosa.

Es probable que casi todo el mundo elija un camino que evita toda disciplina mental y emocional que sea prolongada, todo cambio austero de hábitos físicos y, sin embargo, conducirá rápidamente al aspirante a la meta, otorgándole en plenitud sus gloriosas recompensas. Esta es una elección perdonable y aparentemente sensata. Sin embargo, la observación y la experiencia, el estudio y la investigación, muestran que tal camino solo existe en teoría, no de hecho; que sus dramáticos éxitos son casos raros de unos pocos genios; la mayoría de quienes eligen este camino aparentemente fácil y corto alcanzan, si acaso, un estado de intoxicación intelectual y pseudo-iluminación. A pesar de que la recompensa a través de esta práctica del Sendero Breve es una Vislumbre genuina, creen erróneamente que es el Fin del Camino y detienen todo esfuerzo adicional para crecer.

Aquellos que creen en el Sendero Breve de la realización repentina, así como en lo que sucedió con Ramana Maharshi y los intelectuales del rompecabezas koan del Budismo Zen, confunden el primer destello de insight que tan gloriosamente desestabiliza todo como el último destello, el cual a todo estabiliza aún más gloriosamente. El discípulo que quiere algo a cambio de nada, que espera llegar a la meta sin estar ocupado con su arduo camino hasta el final, no lo va a conseguir. Tiene que pasar de un punto de vista a un punto de vista superior, de su lucha con las debilidades a su dominio. Solamente cuando hace por sí mismo, lo que debería haber hecho, puede cesar sus esfuerzos, estar en silencio y esperar el influjo de la Gracia. Luego viene la luz y el segundo nacimiento.

Ese inspirado y excelente folleto del hermano Lawrence La práctica de la presencia de Dios es un ejemplo de las enseñanzas del Sendero Breve. El biógrafo contemporáneo de Lawrence escribe; “Nunca podrá controlar su devoción por ciertos métodos como hacen algunos… Al principio meditó por un tiempo, pero luego se detuvo. Pensaba que “toda autoflagelación y demás ejercicios son inútiles” si no sirven para lograr la unión con Dios a través del amor. ”De esta manera, es muy bueno que el hermano Lawrence desacredite estas técnicas y les diga a los aspirantes que su oración o método fue simplemente un sentimiento de la presencia de Dios. Él mismo no necesitaba nada más que prestar atención a lo que ya estaba allí, existiendo en él. Sin embargo, ¿cuántos aspirantes promedio son tan afortunados, cuántos ya poseen naturalmente esta sensibilidad? Esta no será una experiencia ordinaria, resultado de un largo y previo trabajo y sacrificio; ¿Un efecto y no una causa?

Muchas fijaciones creadas en el pasado deben eliminarse antes de que podamos vivir verdaderamente en el presente. Este es el trabajo del Sendero Largo.

¿Qué o quién busca la iluminación? No puede ser el Yo más elevado, porque él mismo es de la misma naturaleza que la Luz. ¡Entonces solo queda el ego! Este yo, objeto de tantas denuncias y difamaciones, es el ser que, una vez transformado, ganará la verdad y encontrará la Realidad, aunque al final tenga que entregarse totalmente, como el precio a pagar.

Otra razón de la necesidad del trabajo preparatorio del Sendero Largo es que la mente, los nervios, las emociones y el cuerpo del ser humano deben poder sostener gradualmente el flujo de la Fuerza Solar o Energía-Espíritu.

El Sendero Largo – Como limitación

Hay ciertos patrones de pensamiento que reflejan la idea de que la realización de este objetivo es casi imposible y que la preparación y la purificación necesarias no podrían completarse a la mitad de la vida. Si estos patrones se mantienen durante un largo período de años, le proporcionarán poderosas sugerencias limitantes. Por lo tanto, la misma instrucción o enseñanza que se supone que lo ayudará en su progresso, en realidad lo perjudica y lo obstaculiza emocionalmente. Su creencia de que el carácter debe mejorarse, que sus debilidades deben corregirse y que el ego debe ser combatido, desdibuja tanto su visión que borra la verdad igualmente necesaria de que la Gracia siempre está a la mano, y que el buscador debe invocarla a través de ciertas prácticas y actitudes.

El ser humano del Sendero Largo llega a un punto en el que tiende a exagerar los requisitos del Sendero o practicarlos de manera desequilibrada. Entonces es demasiado cohibido, demasiado culpable, oscilando entre la indulgencia y el remordimiento. Solo cuando sus esfuerzos parecen inútiles y su mente se desorienta, solo cuando el agotamiento lo hace desistir, renuncia a la tensión este que causa. Una vez relajado, liberado espontáneamente, la puerta finalmente se abre para que entre la gracia. En la luz de la gracia, podrá ver que en cierto sentido estaba corriendo en círculos, porque estaba dando vueltas dentro de su propio ego.

El Sendero Largo, a pesar de sus magníficos ideales de superación personal y autocontrol, sigue siendo egoísta. Porque esta determinación de ascender espiritualmente está impulsada por una ambición deliberada, determinada por la parte superior del ego.

Los procesos y procedimientos del Sendero Largo llevan tiempo. Pero el Yo Superior está fuera de tiempo. Identificarse con ellos es cerrarse al Yo Superior. Por lo tanto, es necesario cuando se llega a cierto punto, ya sea por experiencia, preparación o comprensión, abandonar el Sendero Largo y tomar el Sendero Breve, con su énfasis en vivir en el Eterno Ahora.

El aspirante que a menudo mide cuánto ha avanzado o retrocedido en este camino, o cuánto tiempo ha estado parado, está buscando algo que ganar para sí mismo, está mirando todo el tiempo para sí mismo. Está midiendo el ego en lugar de intentar trascenderlo por completo. Está pegado a sí mismo en lugar de obedecer el mandato de Jesús, de negarlo. Mirando al ego, involuntariamente le da la espalda al Yo Superior. Si alguna vez ha de iluminarse, debe volverse, cesar esta interminable auto-medición, dejar de preocuparse por los pequeños pasos hacia adelante o hacia atrás, dejando que todos los pensamientos sobre su propio atraso o grandeza cesen y busque directamente la propia meta.

El Sendero Largo mantiene la mente buscando continuamente, ya sea por una mayor santidad o una mayor verdad. Nunca está tranquilo, satisfecho, en paz.

Aunque el ego afirme estar comprometido en una guerra contra sí mismo, podemos estar seguros de que no tiene intención de permitir que se logre una victoria real, sino sólo una pseudo-victoria. La mente simple y consciente no es rival para tal astucia. Ésta es una de las razones por las que entre tantos buscadores espirituales, solo unos pocos logran realmente la unión con el Yo Superior; porque los maestros que se engañan a sí mismos pronto ganan seguidores mientras que los verdaderos se quedan solos, sin ser molestados por tal codicia.

La via del Sendero Largo es un esfuerzo para abstraerlo de los lazos del apetito físico y la pasión que impiden su pensamiento libre y sentimiento equilibrado. Es un esfuerzo por desenredar. Sin embargo, dada su propia naturaleza, esto es solo un logro negativo. Debe ir seguido de un positivo. Este último debe permitir que la persona cumpla su mayor propósito en la vida, en medio de la actividad humana mundana, permitiéndole, sin embargo, mantener la libertad que ganó a través de la autodisciplina. Ahí radica la superioridad del Sendero Breve.

Al final, llega a reconocer su ineficacia e incapacidad, por admitir que no puede esperar adecuadamente tener éxito en la búsqueda a través de sus propios esfuerzos o de sus propias cualidades. Esto puede hacerle infeliz, pero también puede ofrecerle la oportunidad de volverse verdaderamente humilde.

Al principio, el buscador aprende que es personalmente responsable de sus pensamientos y acciones, de sus propios resultados en él y más allá, en su destino. De esta manera, si acepta esta verdad y la resuelve en el Sendero Largo, será conducido al descubrimiento del Sendero Breve, y que él es la responsabilidad de Dios.

El final de todos sus esfuerzos en el Sendero Largo será el descubrimiento de que, aunque el ego puede ser refinado, diluido y disciplinado, seguirá siendo sumamente enrarecido y extremadamente sutil. La disciplina del yo puede seguir y seguir. Esto no tendrá fin. Porque el ego siempre podrá encontrar formas de mantener al aspirante ocupado en la superación personal, cegándolo así al hecho de que el yo todavía está allí detrás de toda su mejora. ¿Por qué se mataría el ego? Sin embargo, la iluminación, la meta por la que se esfuerza, nunca podrá alcanzarse a menos que el ego deje de bloquear el camino. En este momento del descubrimiento no tendrá alternativa, estando completamente preparado para el Sendero Breve.